“8 minutos: Especial piezas cortas” llega a su última semana de exhibición en Teatro Sidarte

La nueva programación #AhoraMásQueNunca, dió inicio a la muestra de diez piezas digitales en las salas virtuales María Elena Duvauchelle y Gabriela Medina. La última, cartelera compuesta por trabajos experimentales, de autoría, a cargo de artistas emergentes. A continuación te compartimos dos entrevistas realizadas a parte del especial 8 minutos: Especial piezas cortas, bajo la mirada de Camila Hidalgo en “Terrestre” y de Génesis González en “Mala Madre”.

Terrestre: “Un gran desafío fue cómo llevar el olor a tierra, la materialidades de la naturaleza en medio del cemento de Santiago”

De esta manera, “Terrestre” por Camila Hidalgo y Valentina Martínez, da inicio al especial, tratando conceptos astrológicos y el mito iniciático de la cosmovisión mapuche de “Cai Cai Vilu y Tren Tren Vilu”: espíritu del agua y la tierra, para introducir al espectador a un universo intangible.

-¿Cómo surgió la idea de la obra?

La idea de la obra surge de explorar el formato gabinete, como un lenguaje teatral en sí mismo. Un formato que además nos atraía por poseer características con las que nos identificamos, que tienen que ver con el acceso, una intervención callejera, a la cual todos podían asistir sin ir a una sala de teatro. Bajo este formato teníamos la idea de que la obra fuera una abducción, un sueño.

En “Terrestre” se cruzan búsquedas personales, el imaginario infante, el lenguaje estético onírico. Trabajar con el mito, el dicen que dicen, la narración oral. Buscamos un mito que hablara de eso: de ser, alma, vibración, energía, en contacto con el todo y llegamos al mito iniciático mapuche de “Cai Cai y Tren Tren Vilu”. Para luego desencarnar ese mito: qué quieren decir estas dos culebras, qué nuevo sentido adquiere, frente a esto que estamos viviendo, una deshumanización inmensa donde dejamos de sentir y nos volvemos solo razón. Es volver a lo iniciático del teatro, al teatro ritual. Quisimos abordar el inconsciente y este mismo se coló en el quehacer teatral, donde surgían formas inconscientes a las que luego les otorgamos sentidos.

-¿Cómo ha sido crear desde el teatro hacía un formato audiovisual?

El paso a lo audiovisual se dio de manera natural. Nosotras queríamos tener un registro audiovisual para poder postular a fondos y festivales. El registro nos encantó, sin embargo no se lo mostramos a nadie, guardándolo a la experiencia gabinete. Pero el mundo da vueltas, llega la pandemia, y ese registro adquiere otra dimensión.

Cuando lo grabamos fluyó orgánicamente, fue una función que quedó registrada. En el resultado se cruzan bien los dos lenguajes, a pesar de ser formato audiovisual en ningún momento pierde el lenguaje teatral y eso para nosotras es súper importante. A la cámara le aporta el formato gabinete, la proxémica, la dimensión, la percepción que genera, los primeros planos, ese radio visual, esa cercanía, ayuda a que la cámara ya se encuentra con un parámetro de movimiento y acciones muy concretas, en un perímetro reducido, y desde su conocimiento audiovisual busca los ángulos para capturar esa percepción.

En este contexto pandémico es una oportunidad mostrar ese registro, en tiempos donde el quehacer teatral está en una problemática. No solo económica sino principalmente al tener que replantearse sus formas.

-¿Cuál ha sido el mayor desafío?

Un gran desafío fue cómo llevar el olor a tierra, la materialidades de la naturaleza, el crujir de la hoja, en medio del cemento de Santiago, esta sensación de bosque, de silencio, cuando estábamos en plena calle San Diego. Llevamos tierra que robamos, sacamos hojas de bolsas de basura, acarreamos peso.

En términos actorales el formato gabinete también nos exigió, desde la concentración que requería estar horas dentro de una caja, contando un mito. Con cada persona que entraba se generaba una energía distinta, era súper energético lo que pasaba, finalizábamos la función, descansábamos un minuto y medio y entraba otra persona con otra energía, mientras una fila de personas esperaba. Requería un trabajo muy coordinado de todo el equipo. También en términos actorales el trabajar lo mínimo, el reducir la energía, dada la proxémica del espectador, y ahí se entrecruza el cine.

Mala madre: “Yo quería hablar de las malas madres de verdad”

Por otro lado, la idea original de Génesis González, es un corto documental con subtítulos en español que cuenta la historia de Génesis quien a sus 21 años fue a Villa Alemana a buscar a su madre ausente. “Mala Madre” busca cuestionar las responsabilidades y obligaciones que se le imponen a lo que conocemos como maternidad.

-¿Cómo inició el proyecto de “Mala madre”?

Surgió de mi necesidad de poner en la mesa a las malas madres, no a las que les dicen malas porque van a la peluquería en vez de ir a buscar a sus hijxs al colegio, yo quería hablar de “las malas de verdad” de esas que dan miedo. Como la mía, que renunció a ser mi mamá y no se arrepiente. Es un tema que prácticamente toda mi vida me ha perseguido, y le hice el frente cuando fui a buscarla y de esa experiencia quedaron registros, los cuales quise trabajar. Así, un día llame a Agustina y a Juan Pablo y les dije “quiero hacer un corto para el día de la mamá, ¿trabajemos juntos?” y así se fueron dando las cosas. Me motivó la idea de que los audios y mis archivos vieran la luz. Me parece un acto rebelde pero sobre todo re-significante, el dejar de ver a mi mamá biológica como “mala mía” y verla como mujer, eso lo cambió todo. Y bueno, como se dice, lo personal es político, así que no es solo hablar de mi mamá biológica es hablar de muchas.

-¿Cúal fue el desafío de hacer teatro en tiempos de pandemia?

Honestamente, este proyecto nació el año pasado en plena pandemia, por lo que llevarlo al teatro nunca fue la primera opción, así que de alguna forma no “sufrió” el cambio de formato. De hecho, espero que en un futuro evolucione a las tablas. Llevarla al teatro es lo ideal, es lo que hacemos y amamos hacer.

Por otra parte crear desde lo audiovisual, no se nos dio difícil, Juan Pablo, con quien co-dirigí el corto, se maneja mucho en lo audiovisual y el equipo entero hizo que todo fuera muy grato.

-¿Cómo resumirías el mensaje que quiere transmitir “Mala Madre”?

Mala Madre es hablar de las mujeres que se arrepintieron de ser mamá, vieron a sus hijxs y supieron que no era lo que querían ser, todo esto visto desde la mirada de la hija “guachaca”, estos casos pasan y mucho, y como sociedad no nos estamos haciendo cargo, se obliga a las madres a querer a sus hijxs, se naturaliza, cuando en realidad existe la opción del no afectó, entonces “Qué hacemos con eso?”.

 

Las entradas se venderán a través del Programa Paga Lo Que Puedas con valores desde los $1.000 a los $6.000 en www.ticketplus.cl

 

Previous

Next